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Quema de gas de Pemex en Tabasco impacta salud comunitaria

La quema de casi 194 mil millones de pies cúbicos de gas al año por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha posicionado a México como el noveno país a nivel mundial con mayor volumen de esta práctica industrial. En el estado de Tabasco, la organización Cartocrítica ha documentado una correlación directa entre la exposición sostenida a estas emisiones y el deterioro de los indicadores de salud en las comunidades adyacentes a la infraestructura petrolera.

El volumen de gas combustionado a la atmósfera representa la liberación de miles de toneladas de dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Estos elementos, producto de la separación del crudo y el gas asociado en los mecheros de las instalaciones terrestres, modifican sustancialmente la composición química del aire en un radio cuantificable alrededor de los complejos procesadores y baterías de separación.

Los datos geoespaciales analizados por Cartocrítica revelan que la mayor densidad de estos mecheros en operación continua se concentra en la planicie tabasqueña. La dispersión de partículas finas (PM2.5 y PM10) derivada de la combustión ineficiente precipita sobre áreas residenciales y agrícolas, alterando no solo la calidad del aire, sino también la composición del suelo y los cuerpos de agua superficiales mediante lluvia ácida.

Desde una perspectiva de salud pública, la exposición a estos volúmenes de contaminantes está clínicamente asociada con el incremento en la incidencia de enfermedades respiratorias agudas, afecciones cardiovasculares y dermatológicas. Los registros médicos de las jurisdicciones sanitarias en los municipios petroleros de Tabasco muestran un patrón de morbilidad que coincide geográficamente con los mapas de calor de las emisiones de Pemex.

A nivel global, la cifra de 194 mil millones de pies cúbicos coloca a México en el decil superior de los países emisores por quema de gas, superando a naciones con producciones petroleras volumétricamente mayores. Esta estadística indica una ineficiencia en los sistemas de captura, procesamiento y reincorporación del gas natural al mercado energético nacional.

El análisis métrico de las emisiones demuestra que la combustión no solo es una constante, sino que presenta picos operativos que exceden los límites máximos permisibles establecidos en la normativa ambiental vigente. Las mediciones atmosféricas independientes confirman que las concentraciones de gases tóxicos en las zonas de impacto superan de manera recurrente los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La correlación de estos tres conjuntos de datos —volumen de quema, dispersión geoespacial y registros de morbilidad— establece una línea base empírica sobre el impacto físico de las operaciones de Pemex. La estadística documenta un escenario donde la extracción de hidrocarburos genera un pasivo ambiental y sanitario cuantificable, transfiriendo el costo de la ineficiencia operativa a las comunidades tabasqueñas.

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